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Dulce Ramos en Colpin 2018: mirando las historias que nadie ve


29 de Octubre del 2018 Compártelo:  

Dulce Ramos, periodista mexicana, coordinadora de programas de la Red Internacional de Fact-Checking (IFCN) del Instituto Poynter, cuya labor destaca por indagar y verificar información relacionada con política, corrupción y falsas noticias, es parte del panel de expositores de la Conferencia Latinoamericana de Periodismo de Investigación - Colpin 2018 + el XI Encuentro de Periodismo de Investigación (EpiCdR).

Ramos dirige las postulaciones al “Código de principios de la IFCN”, una certificación de transparencia editorial para organismos de fact-checking que han obtenido más de 60 organizaciones alrededor del mundo. En la siguiente entrevista, reflexiona sobre su paso Animal Político, donde desarrolló junto a un equipo el proyecto "El Sabueso", iniciativa que verificaba el discurso de los político en su país.

A continuación compartimos la entrevista realizada por nuestros aliados en este encuentro, CdR, donde nos cuenta sobre el proceso de investigación de los proyectos que ha coordinado y sus expectativas frente a la Colpin 2018 + EpiCdR.

“Actualmente, la verificación tanto de discursos políticos, como de contenido, fotos y videos, es una tendencia alrededor del mundo, pero hace unos años, por lo menos en México, hurgar en datos para establecer si el discurso de un político es verdad o mentira o verdad a medias y desgranar y explicar cómo los políticos juegan con los datos y las estadísticas para pintar la realidad que más le favorezca no era tan común. Y menos lo era calificar lo verificado como 'mentira' o 'verdad'. Hacer algo así era tanto como decirle a un servidor público 'mentiroso' en su propia cara”, reflexiona Dulce.

¿Cómo fue tu experiencia con la iniciativa “El Sabueso”?

Creo que el mayor cambio que introdujo El Sabueso cuando fue creado fue la posibilidad de ir contracorriente a la gran mayoría de los medios de comunicación, que simplemente reproducían el discurso y no lo cuestionaban o contrastaban.

Una de las razones por las que se apostó por ese proyecto en su momento fue darle un servicio al lector. Servir a la audiencia y ayudarle a distinguir lo que es un hecho verificado y contrastado y lo que es solo discurso ha sido una de las mayores aportaciones de este proyecto.

Considerando que haces parte de la Red Internacional de Fact-Checking (IFCN), ¿de qué manera la organización ha integrado la verificación de información en América Latina? ¿Cuáles consideras que son los retos para visibilizar esta nueva forma de describir y contar los discursos?

La Red Internacional de Fact-Checking se creó en 2015, pero su nacimiento se remonta a 2014, cuando se reunieron en Londres representantes de no más de 10 organizaciones que hacían este tipo de periodismo de rendición de cuentas. En ese entonces el único medio de América Latina presente fue Chequeado.

Lo he dicho muchas veces y lo digo una vez más. Chequeado ha sido una especie de “hada madrina” en América Latina para llevar el fact-checking a las redacciones. Sobre todo, a las pequeñas redacciones independientes. Conscientes, tal vez, de que el cambio y la innovación en el periodismo de la región estaba teniendo lugar en los medios digitales, ahí fue donde Chequeado plantó la semilla y después germinó en los medios más innovadores.

Chequeado, entonces, puso una semilla que después permitió a la red hacer más trabajo en América Latina. Tan solo este año, ofrecimos en Brasil, en coordinación con Google News Initiative, un programa de capacitación a periodistas del noreste del país, donde detectamos que era más necesaria no sólo la formación en torno a la verificación del discurso, sino también medios de comunicación que le hicieran un espacio a este tipo de información contrastada. Este proyecto fue fundamental para nosotros porque se hizo justo durante la campaña presidencial, con la intención de que los periodistas estuvieran bien “armados” para cubrir un momento tan trascendental en la vida de cualquier país.

En la red también sabemos que después de estas capacitaciones, los periodistas vuelven a sus redacciones, se topan con obstáculos para introducir lo aprendido. Generalmente el mayor obstáculo es el dinero. Por eso, el programa de capacitación vino acompañado de una beca de 10,000 dólares que se darían como apoyo a un proyecto que generara impacto.

Los 10,000 dólares se otorgaron a la organización brasileña Aos Fatos, que va a implementar más capacidades a una herramienta automatizada de fact-checking para Twitter llamada “Fátima”.

Otra de las maneras en que hemos apoyado al fact-checking en la región es otorgar financiamiento a Chequeado para organizar Lat Am Chequea, la cumbre
de verificadores del continente. Este año se celebrará en Octubre y asistirán periodistas de prácticamente todos los países.

Sobre los retos, me parece que no son muy distintos a los que se enfrentan los periodistas en todo el mundo.

Algunas claves…

Ser más rápido que la desinformación: La desinformación, las fotos alteradas, los videos sacados de contexto, etcétera, generalmente apelan a generar en el usuario alguna reacción emocional, y en parte es esa la razón de que se propaguen tan rápido. ¿Cómo puede ser la información generada por los fact-checkers, igualmente atractiva y de fácil distribuición, para ganarle la carrera a la desinformación? Esa es una pregunta que los fact-checkers se hacen todos los días.

Pensar ¿Cómo vamos a lograr impacto y a medirlo? ¿Cuáles son los límites del alcance del fact-checking? Entender que el fact-checking puede cambiar percepciones pero quizás no cambie intenciones de voto, es importante para darle su justa dimensión al trabajo periodístico.

¿Cómo debe ser el tratamiento de la información para cubrir temas como los derechos humanos, la migración y discriminación, entendiendo tu experiencia de hace algunos años?

Esta es una aproximación personal. Los mejores trabajos que logré cuando me desempeñaba como periodista en México tuvieron un punto en común. Preguntarme: ¿Dónde está la historia que nadie ve ya sea porque la normalizamos o porque el problema afecta sólo a una pequeña parte de la población, pero tiene todos los elementos para convertirse en un problema mayor en poco tiempo?, entonces podría decir que la primera aproximación es ponerle nombre, apellido y rostro a quienes sufren un drama o una situación que los otros no ven. La empatía, la búsqueda de justicia y la apuesta a la memoria es sumamente importante en estas historias para no volveras ni anecdóticas, ni irrespetuosas con el protagonista, y pasar del reporteo de la historia personal a encontrar y nombrar a las instancias responsables de ayudar, tutelar, orientar, etcétera, partiendo de la idea que tanto los migrantes como las comunidades marginadas deberían recibir algún tipo de protección de un estado. Por tanto, el estado debería estar involucrado y, cuando falla o es omiso, se debe señalar también a los responsables de rendir cuentas.

¿Cuál es el tema clave que se debe trabajar en el marco del XI Encuentro de Periodismo de Investigación?

Corrupción transnacional y su cobertura, impacto de las historias, relación con las audiencias, vínculos con las plataformas digitales y financiación para periodistas.

¿Cuáles son tus expectativas frente a este evento que congrega a periodistas de la región?

Ayudar a establecer puentes de colaboración. Si bien ahora mismo no ejerzo como periodista, creo que estoy en un espacio privilegiado donde trabajar con medios de todo el mundo es nuestra visión. Desde la Red Internacional de Fact-Checking podemos ayudar a los asistentes con metodologías de verificación, entrenamiento, financiamiento, etcétera. Estoy disponible para cualquier asistente que quiera saber más de lo que hacemos en la red.

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No dejes de formar parte de este importante encuentro que reunirá a los mejores exponente del periodismo de investigación en un solo lugar. Inscríbete hasta el 7 de noviembre. Ven a Bogotá del 8 al 11 de noviembre, en la Pontificia Universidad Javeriana. 

 

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